lunes, 18 de abril de 2011

Cambio ¿De Gobierno o de Sistema?

CAMBIO ¿DE GOBIERNO O DE SISTEMA?
Jesús Castillo More (*)
El pueblo Peruano ha expresado en la primera vuelta electoral su exigencia de cambio hacia un crecimiento más inclusivo y mayor equidad en la distribución del ingreso.
El cambio exigido puede darse dentro de la actual economía descentralizada de mercado preservando lo más valioso del ser humano: libertad política y económica en democracia, o puede ser un cambio que implique un desplazamiento desde la economía de mercado con propiedad privada, hacia una economía centralmente planificada al estilo socialista, donde el estado ejerza el control vertical de los medios de producción y dirija centralmente la producción y distribución de bienes y servicios. Esto significaría regresar a un sistema que ya demostró su incapacidad para mejorar el bienestar de la población, logrando como único resultado visible miseria generalizada y pérdida de libertad, como se ve en los países que aún se aferran o insisten en implantar el socialismo. Para esto, es necesario cambiar la Constitución Política o Carta Fundamental, que es un freno al poder político de las nuevas autoridades elegidas, porque es prohibitiva y establece lo que el gobierno no puede hacer y garantiza la propiedad privada y las libertades democráticas, como la libertad de prensa y derechos constitucionales de la ciudadanía.
Lo cierto es que en el mundo de hoy, la teoría y la práctica indican que para elevar el nivel de vida de la población excluida, es indispensable crecer para aumentar el tamaño de la producción por persona, lo que a su vez requiere de inversión en capital físico y humano por parte del sector privado o del Estado.
En el caso Peruano, el grueso de la inversión actualmente es privada, la misma que ha venido creciendo a un ritmo que ha permitido altas tasas de crecimiento económico en la última década.
El crecimiento no se ha reflejado en mayores salarios reales o poder adquisitivo, pero si en mayor empleo, lo que ha permitido reducir la pobreza y los índices de desnutrición infantil aunque no en lo deseable, como muestran los resultados electorales.
Las expectativas de los empresarios respecto al futuro juegan un rol determinante en sus decisiones de inversión, pues la rentabilidad depende de los rendimientos esperados a lo largo de la vida útil de los proyectos. Si sus expectativas son optimistas habrá más rentabilidad esperada, más inversión, más empleo y más producción, pero si son pesimistas, habrá todo lo contrario.
La inversión estatal requiere la estatización de los medios de producción y la experiencia muestra la incapacidad del estado para un manejo eficiente de la inversión estatal y su crecimiento. No se trata de entrar a redistribuir por un corto tiempo sino para toda la vida, con visión de Estadista. De nada serviría que la justicia social sea flor de un día y encaminar al país al estancamiento o retroceso.
La Teoría macroeconómica de largo plazo estudia las fuentes del crecimiento económico, que es necesario mantener vigentes para que éste prosiga, y la política económica de largo plazo estudia los determinantes del desarrollo económico, que se refiere a la eliminación de la desnutrición infantil que haga posible la formación de capital humano, infraestructura, agua potable, electricidad, innovación, economías externas y rendimientos crecientes que hacen que la población aumente su potencialidad para extender sus capacidades y participar directamente como actores del crecimiento económico y su distribución, haciendo que crecimiento y desarrollo vayan de la mano.
Este es el objetivo de fondo exigido por el pueblo peruano, para lo cual no es necesario sacrificar la libertad económica y política posibilitada por la economía de mercado, pero si es indispensable iniciar una intervención del estado orientada a maximizar el bienestar social, mediante la eliminación de la corrupción, seguridad ciudadana, infraestructura, luz y agua potable, preservación ambiental, regulación de los monopolios y una drástica reforma tributaria, que sin ahuyentar la inversión nacional o extranjera, signifique una elevación de la recaudación, mediante mayores impuestos a las ganancias extraordinarias de la minería y explotación minera, propiedad predial y a la riqueza, para realizar cambios significativos percibidos por la población en la distribución del ingreso mediante políticas de corto y largo plazo, orientadas a generar empleo productivo mejor remunerado, disminución drástica de la desnutrición y anemia infantil, educación y salud de calidad y erradicación de la pobreza extrema mediante programas sociales más efectivos, lo que solo es posible con capacidad y honestidad. Esta es la tarea urgente del nuevo gobierno (o sistema). El elector (y los candidatos) tienen la palabra y la decisión.
(*) Docente Universitario UDL.

domingo, 27 de marzo de 2011

Opciones, Alternativa y Costo Económico

OPCIONES, ALTERNATIVAS Y COSTO ECONÓMICO
Jesús Castillo More (*)
Las necesidades de alimentación, salud, vestido, educación, vivienda, transporte, seguridad y recreación se satisfacen con bienes y servicios, que se consiguen con el dinero que las personas obtienen por la venta de sus factores de producción: trabajo, capital físico y capital humano (conocimientos e ideas). De esta manera, en una economía de mercado, el ingreso de la gente está determinado por la propiedad y precio de sus factores de producción o recursos productivos.
El problema económico consiste en que los recursos disponibles ya sea como país o como individuos, son insuficientes para conseguir todo lo que quisiéramos, lo que nos obliga como sociedad a organizarnos para decidir cómo resolver el qué producir, cómo hacerlo y para quién producir, es decir cómo repartir el fruto de la actividad económica. La economía es el estudio de la forma cómo la sociedad se organiza para resolver el problema económico.
Hasta antes de la caída del Muro de Berlín en 1989, el mundo estaba dividido en dos grandes sistemas económicos para resolver el problema económico: Socialismo, liderado por Moscú, versus Capitalismo o economía de mercado, liderado por Washington. El Socialismo plantea la planificación central o decisiones autoritarias verticales, como mecanismo para resolver el problema económico, a diferencia del capitalismo que plantea el sistema de precios, como mecanismo para asignar eficientemente los recursos a través de decisiones descentralizadas de oferta y demanda de productores y consumidores. El socialismo requiere para su funcionamiento, el control estatal de los recursos productivos, mientras que la economía de mercado requiere la propiedad privada.
Nos guste o no, tras la caída del muro, el mundo, salvo algunas excepciones, como Corea del Norte y Cuba, converge hacia la economía de mercado con intervención del estado, como mecanismo para resolver el qué el cómo y el para quien. China es comunista, sin embargo basa su prosperidad en el poder del mercado. A pesar de estos hechos, no falta quienes siguen prisioneros de su ideología socialista, pensando que las fallas del mercado se resuelven regresando al socialismo del pasado que ya demostró y sigue demostrando su ineficiencia en los países que aun lo aplican.
Una economía de mercado es compatible con el ideal del bienestar general, si se cuenta con un gobierno capaz de conducir eficientemente los programas sociales que extiendan las capacidades de la población para resolver el problema económico, sin depender de decisiones verticales autoritarias que limiten su libertad.
Si una persona dispone de un poder adquisitivo de 100 soles, tiene múltiples opciones para gastar esos 100. Para decidir en qué gastarlos, deberá ordenar sus preferencias desde la más importante para él hasta la menos importante. Las dos opciones que ha puesto en primer lugar se llaman alternativas. Como se decide por la que ha puesto en primer lugar, el costo económico de esta decisión es la alternativa sacrificada. Si las alternativas son un celular o un par de zapatos, y elige el celular, el costo económico del celular es el par de zapatos.
La cosa se complica cuando la elección es colectiva. En este caso, para que se realicen las preferencias individuales, tendrían que coincidir con las de los demás electores. Si de los cinco finalistas, cada persona establece su jerarquía de preferencias; puede suceder que los que la mayoría ha puesto en cuarto y quinto lugar, resulten los que pasen a segunda vuelta, debido a la dispersión del voto en los tres más preferidos. ¿Cuál será el costo económico del candidato ganador?
(*) Magister en Economía.

sábado, 12 de marzo de 2011

El Cálculo del Consenso

EL CÁLCULO DEL CONSENSO
Jesús Castillo More(*)
Si mi candidato preferido no está entre los cuatro con mayores posibilidades según los sondeos previos de las encuestadoras, debo decidir si persisto en votar por mi elegido y renuncio a influir en el resultado general que me impondrá alguien que no es de mi agrado, o si me resigno a una solución de “second best”, es decir, apoyar al que considero es el mejor entre los que tienen más chance para la mayoría.
La primera alternativa dejará tranquila mi conciencia, al costo que llegue al poder alguien elegido por los otros electores, que puede ser el que está en el último lugar de mis preferencias.
La segunda alternativa no garantiza que mi segundo mejor candidato salga elegido, por la sencilla razón que mi voto individual es una gota en el océano.
Descubro así, que a diferencia de lo que sucede cuando elijo entre una manzana y un durazno, en un proceso político, mis preferencias pueden verse doblemente frustradas: mi candidato preferido no llegó entre los cuatro primeros y tampoco resulta elegido el de mi preferencia entre los cuatro primeros elegido por los otros electores.
El cálculo del consenso en los procesos electorales, es complejo, porque en un proceso de elección colectiva, incluso un grupo de tres personas puede llegar a resultados diferentes según el orden de sus preferencias. Este caso se conoce como la paradoja de la votación de Arrow, que dio lugar al surgimiento de una nueva rama de la teoría económica, conocida como la teoría de la elección pública, que explica porqué la mayoría de candidatos ahora se postula como de centro, para captar los votos de los indecisos de izquierda y derecha.
Si en una familia de tres, el padre, la madre y el hijo tienen distintas preferencias se puede dar el caso siguiente:
Entre los candidatos T, C y K, el padre prefiere a T, luego a K y finalmente a C.
La esposa prefiere a C, luego T y tercero K.
El hijo prefiere a K, luego a C y finalmente T.
Con este orden de preferencias, encontramos que en una confrontación entre T y K, el padre y la madre votan por T y el hijo vota por K y por lo tanto gana T.
Entre T y C, la madre y el hijo votan por C y el padre por T, gana C.
Entre C y K, el padre y el hijo votan por K y la madre por C, gana K.
Si este puede suceder en un grupo de tres ¿Qué pasará a nivel de todo el país?
La moraleja es que la ciudadanía debe ordenar bien sus preferencias electorales, evaluando bien los pros y contras de cada candidato y su programa de gobierno, ejerciendo su voto en forma responsable, lo que conduce a alcanzar consenso.
Por mi parte, he decidido mantener mi voto de conciencia, en la esperanza que así lo hagan la mayoría de ciudadanos, de modo de dejar en offside a las encuestadoras, que tendrán que limitarse a esperar el resultado de las ánforas.
(*) Magister en Economía

lunes, 28 de febrero de 2011

Bodas de Oro de la Universidad Nacional de Piura

BODAS DE ORO DE LA UNIVERSIDAD NACIONAL DE PIURA
Jesús Castillo More.
El 3 de Marzo se cumplen 50 años de la Creación mediante Ley N° 13531, de la Universidad Nacional de Piura, que nació como Universidad Técnica e inició clases con la promoción “Los Elefantes” de la Escuela de Economía, el 18 de Agosto de 1961, en una memorable clase dictada por el CPC ya fallecido, Don Felipe Purizaga.
Entre los gestores de este proyecto destacan los jóvenes piuranos que estudiaban en Lima; la representación parlamentaria, que sustentó el proyecto en el Congreso, y don Aníbal Santivañez, que fue el presidente del Patronato que tuvo a cargo la puesta en marcha.
Ingresé a la Escuela de Economía bajo la dirección de don Alejandro Figueroa en 1963, en la tercera promoción, donde tuve como profesores al recordado maestro José Estrada Morales, al profesor Juan Zela Koort, Ing° Jorge Santa María Calderón, Jorge Monroy Gálvez, el profesor de Estadística Santiago Alejandro Billón, el economista Conrado Quijano, el Comandante Suárez en matemáticas, y al maestro y amigo, S. J. Benjamín Fernández Dávila.
El primer Rector fue el ingeniero Manuel Moncloa y Ferreyra, que tuvo como colaboradores en el Consejo Universitario a maestros de la talla de Don Rodrigo Cava Villacorta, Ricardo Pineda Milicich, Carlos Pereyra Carassa, Juan Herrera Aranguena, Rafael Castillo, Víctor Aguilar, Jorge Urbina, Gastón Barrón Figallo, y el Secretario General Juan Aguayo del Rosario. Don Manuel fue sucedido por don Amador Amico Ramos, luego vino Guillermo Villa Salcedo, y en la turbulencia del año 71 y 72 gestada por estudiantes de izquierda a nivel nacional, se instala la Comisión de Gobierno tripartita, presidida por “El Diamante” Urbina. A éste lo sucede Benjamín Fernández Dávila, luego Víctor Aguilar Roncal y Carlos Pereyra; posteriormente asumen el rectorado Arturo Davies Guaylupo, don Arturo Montesinos y luego Hugo Agurto Plata, a quien sucedió el ex alumno de Ingenieria Industrial Freddy Aponte Guerrero. Luego vienen Edwing Vegas Gallo, Antenor Aliaga y el rector actual, exalumno de minería, Dr. José Rodriguez Lichtenheld.
En 1965 se contrató a profesores provenientes del exterior para que impulsen la Escuela de Economía, y como resultado, varios ex alumnos entre ellos Arturo Davies, Hugo Agurto, Luis Guinocchio, Santiago Juárez, Eliodoro Fiestas, Alberto Zapata, Luis Guevara, Carlos Bullón, Carlos La Rosa, Efraín Chuecas y el suscrito, salimos becados a Escolatina, Insora, de la Universidad de Chile y a la Universidad Católica de Chile para retornar luego como profesores. Nuestros alumnos fueron luego a los cursos de verano del Banco Central de Reserva y obtuvieron durante varios años, los primeros puestos y varios de ellos son actualmente distinguidos profesores de la UNP.
Uno de los maestros sobresalientes fue el Suizo Hans Sutter, que nos hizo asistir con todo gusto a sus clases de matemática los domingos en la mañana, junto a su ayudante Lalo Mendoza.
Durante mi permanencia como profesor de la Escuela de Economía, tuve el honor de ser elegido primer Director del Programa Académico de Economía, Director del Departamento Académico de Economía, presidente de la Comisión para la Creación de la Escuela de Postgrado y Miembro de la Comisión de creación del Idepunp, que ahora están consolidadas y prestan valiosos servicios a la comunidad.
Tras medio siglo de funcionamiento, la UNP está llamada a liderar en su condición de primera casa de estudios universitarios de nuestra región, la formación como personas y profesionales de la juventud, ofreciendo oportunidades y exigiendo, mediante educación de calidad y responsabilidad social universitaria, complementada con investigación aplicada en todas sus 31 carreras, 27 Maestrías y 13 Doctorados, para resolver los problemas regionales en asociación con los organismos públicos y privados de la Región y la cooperación internacional.
Feliz Bodas de Oro, Universidad Nacional de Piura.

lunes, 7 de febrero de 2011

¿Quien sana el saneamiento?

¿Quién sana el saneamiento?

Jesús Castillo More

• A diferencia del servicio de los semáforos, donde ningún empresario privado los ofrece porque no tiene como cobrar; y los usuarios no están dispuestos a pagar, debido a que esperan que sean los otros beneficiaros los que paguen, y el mercado fracasa por falta de oferta y de demanda, convirtiendo a los semáforos en un servicio público que tiene que ser ofrecido por el estado; en el caso del servicio de agua y alcantarillado, si se puede cobrar porque es posible excluir a quien se le da el servicio, garantizando una oferta de agua y los usuarios están dispuestos a pagar porque saben que si no pagan no tendrán el servicio, garantizando una demanda, es decir generando un mercado con un precio y cantidad de equilibrio.
• Queda claro entonces que el servicio de agua y alcantarillado es un servicio estrictamente privado, que sin embargo se considera preferente o meritorio porque la sociedad considera bueno que todos lo tengamos: la demanda social es mayor que la demanda privada sustentada en la capacidad de pago y se justifica un subsidio que aumente la oferta y baje el precio en las zonas de menor poder adquisitivo.
• La administración de un servicio privado por parte del estado, llámese municipio o gobierno regional, es ineficiente, porque la eficiencia se basa en premios y castigos, ganancias y pérdidas, palos y zanahorias que inducen a un manejo eficiente, y muchas veces la administración estatal descuida este aspecto, convirtiendo a la empresa pública en fuente de empleo para sus allegados, donde los empleos y sueldos quedan fijos independientemente de los resultados, sin incentivos ni sanciones para buscar mejoras. Esta es la razón por la que hace tiempo, un distinguido economista llegó a decir que hacer eficiente una empresa estatal es como pretender hacer ladrar a un gato.
• En el caso del servicio de agua y alcantarillado, este es un monopolio natural, donde basta una sola empresa para ofrecer el servicio a toda la ciudad, tiene costos medios decrecientes por debajo del costo adicional del servicio y necesariamente debe ser regulado y vigilado por la autoridad, bajo la supervisión y asesoría de Sunass, para que ofrezca un buen servicio a la comunidad.
• Es de esta forma, como varias ciudades han resuelto el problema, concediendo el servicio a una empresa que previa licitación internacional, demuestre que está en condiciones de realizar las inversiones necesarias y demostrar eficiencia en la provisión de un servicio satisfactorio, sin aprovechar de su poder monopólico. Esta es la tarea del municipio o del gobierno regional: Convocar a una licitación internacional, fijar las reglas del juego y permanecer vigilante para que la ciudad tenga un servicio que beneficie a todos, con tarifas reguladas, inversión para ofrecer servicio a toda la comunidad con el apoyo de las autoridades distritales y regionales, sin desperdicio de agua y sin desabastecimiento.

Sequía, Inundaciones y Alimentos, Paul Krugman

Droughts, Floods and Food
By PAUL KRUGMAN
We’re in the midst of a global food crisis — the second in three years. World food prices hit a record in January, driven by huge increases in the prices of wheat, corn, sugar and oils. These soaring prices have had only a modest effect on U.S. inflation, which is still low by historical standards, but they’re having a brutal impact on the world’s poor, who spend much if not most of their income on basic foodstuffs.

Fred R. Conrad/The New York Times
Paul Krugman
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Blog: The Conscience of a Liberal
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The consequences of this food crisis go far beyond economics. After all, the big question about uprisings against corrupt and oppressive regimes in the Middle East isn’t so much why they’re happening as why they’re happening now. And there’s little question that sky-high food prices have been an important trigger for popular rage.
So what’s behind the price spike? American right-wingers (and the Chinese) blame easy-money policies at the Federal Reserve, with at least one commentator declaring that there is “blood on Bernanke’s hands.” Meanwhile, President Nicolas Sarkozy of France blames speculators, accusing them of “extortion and pillaging.”
But the evidence tells a different, much more ominous story. While several factors have contributed to soaring food prices, what really stands out is the extent to which severe weather events have disrupted agricultural production. And these severe weather events are exactly the kind of thing we’d expect to see as rising concentrations of greenhouse gases change our climate — which means that the current food price surge may be just the beginning.
Now, to some extent soaring food prices are part of a general commodity boom: the prices of many raw materials, running the gamut from aluminum to zinc, have been rising rapidly since early 2009, mainly thanks to rapid industrial growth in emerging markets.
But the link between industrial growth and demand is a lot clearer for, say, copper than it is for food. Except in very poor countries, rising incomes don’t have much effect on how much people eat.
It’s true that growth in emerging nations like China leads to rising meat consumption, and hence rising demand for animal feed. It’s also true that agricultural raw materials, especially cotton, compete for land and other resources with food crops — as does the subsidized production of ethanol, which consumes a lot of corn. So both economic growth and bad energy policy have played some role in the food price surge.
Still, food prices lagged behind the prices of other commodities until last summer. Then the weather struck.
Consider the case of wheat, whose price has almost doubled since the summer. The immediate cause of the wheat price spike is obvious: world production is down sharply. The bulk of that production decline, according to U.S. Department of Agriculture data, reflects a sharp plunge in the former Soviet Union. And we know what that’s about: a record heat wave and drought, which pushed Moscow temperatures above 100 degrees for the first time ever.
The Russian heat wave was only one of many recent extreme weather events, from dry weather in Brazil to biblical-proportion flooding in Australia, that have damaged world food production.
The question then becomes, what’s behind all this extreme weather?
To some extent we’re seeing the results of a natural phenomenon, La Niña — a periodic event in which water in the equatorial Pacific becomes cooler than normal. And La Niña events have historically been associated with global food crises, including the crisis of 2007-8.
But that’s not the whole story. Don’t let the snow fool you: globally, 2010 was tied with 2005 for warmest year on record, even though we were at a solar minimum and La Niña was a cooling factor in the second half of the year. Temperature records were set not just in Russia but in no fewer than 19 countries, covering a fifth of the world’s land area. And both droughts and floods are natural consequences of a warming world: droughts because it’s hotter, floods because warm oceans release more water vapor.
As always, you can’t attribute any one weather event to greenhouse gases. But the pattern we’re seeing, with extreme highs and extreme weather in general becoming much more common, is just what you’d expect from climate change.
The usual suspects will, of course, go wild over suggestions that global warming has something to do with the food crisis; those who insist that Ben Bernanke has blood on his hands tend to be more or less the same people who insist that the scientific consensus on climate reflects a vast leftist conspiracy.
But the evidence does, in fact, suggest that what we’re getting now is a first taste of the disruption, economic and political, that we’ll face in a warming world. And given our failure to act on greenhouse gases, there will be much more, and much worse, to come.
A version of this op-ed appeared in print on February 7, 2011, on page A23 of the New York edition.

domingo, 23 de enero de 2011

Imaginemos una Región Mejor

IMAGINEMOS UNA REGION MEJOR

Por: Jesús Castillo More (*)

En su artículo “Imaginemos un Perú Mejor”, Francisco Sagasti se refiere a la diferencia entre los ilusos y los optimistas, que estriba en que los ilusos confunden sus deseos con la realidad y creen que basta enunciarlos para que se cumplan, mientras que los optimistas aceptan la realidad tal como es, pero no como una restricción para lo que pueda ser.
El desarrollo regional debemos enfocarlo bajo la óptica optimista, lo que implica empezar con un diagnóstico económico y social (¿Cómo estamos?) de nuestra realidad, para fijarnos objetivos de corto, mediano y largo plazo (¿Dónde queremos llegar?), dados los recursos y alternativas disponibles. No podemos repetir el error de quedarnos en lineamientos destinados a los anaqueles, se necesita decisiones y acciones, basadas en las herramientas que nos brindan la planificación estratégica y el presupuesto por resultados, y en la capacidad ejecutiva de quienes tienen a cargo el gobierno regional.
Los proyectos a emprender para el desarrollo regional son públicos y privados, lo que no impide que ambos puedan evaluarse desde el punto de vista de su rentabilidad o conveniencia social, incluyendo su impacto ambiental.
La innovación tecnológica es el aprendizaje continuo y acumulativo para incrementar la productividad y la competitividad interna y externa.
Al analizar este aspecto, no estamos hablando solamente de innovación de productos y de procesos (o de tecnologías duras), sino también de la innovación de gestión y organización (tecnologías blandas) incluyendo la comercialización, considerando al empresario no como único sujeto de la innovación sino también a los trabajadores. En tanto la innovación tecnológica implica la introducción de nuevos productos y procesos, no es tan solo un problema de máquinas, sino también de gestión y organización. Una forma de entender la innovación es que representa un cambio de cómo la gente trabaja y se organiza para producir bienes y servicios.
Este proceso de innovación ha generado una considerable brecha tecnológica o una permanente dicotomía en la economía latinoamericana en general y específicamente en el Perú. Esta dicotomía de la agricultura contrapone a sectores modernos con otros atrasados.
Por una parte, agricultores altamente competitivos, articulados a sistemas productivos dinámicos e insertos en los mercados internacionales y que están incrementando su productividad, competitividad y participación en los negocios. Por otra parte, un conjunto de agricultores que van quedando marginados de este proceso y que enfrentan severos problemas de descapitalización.
En esta brecha tecnológica influyen dos tipos de factores:
a) Macroeconómicos: factores no controlables por el agricultor individual: Política Arancelaria, Tipo de Cambio, Tasa de Interés, otros.
b) Microeconómicos: factores modificables por el agricultor tales como uso de factores de producción, factores de gestión, factores de comunicación.
Más que en ventajas comparativas simples, basadas en materias primas o producción de bananas o limones, la competencia internacional de la agricultura va a estar basada en la capacidad de la agroindustria para introducir conocimiento y requerimientos de los mercados a sus productos. También en la voluntad y capacidad de los productores para organizarse y capturar economías de escala. La innovación tecnológica, así como el reenfoque de la educación y capacitación agropecuaria, serán determinantes más importantes que los aspectos arancelarios, en la mayor productividad y competitividad.
Al referirse a los mercados de exportación, hay que enfatizar la gestión de mercados y agregación de valor para lo cual es necesario pensar en nuevos productos, nutracéuticos y alimentos funcionales, en la diferenciación de productos y en el condicionamiento tecnológico que abarca la mecanización y automatización con la consiguiente disminución del empleo y aumento de la productividad. Además hay que considerar el impacto de la biotecnología a través de la Genómica Funcional y la Ingeniería Genética. Finalmente la importancia de las Alianzas Estratégicas para palanquear proyectos de desarrollo agrícola.
Las nuevas inversiones requieren del apoyo institucional tanto público como privado. El sector público puede ayudar a través de instrumentos de fomento productivo, estudios de mercado, fomento de exportaciones y fomento de innovación. El sector privado lo puede hacer a través del desarrollo de la agricultura de contrato relacionado con el poder de compra, asistencia técnica y financiamiento además de apoyo a la innovación. Los plazos de la innovación serían de riego tecnificado en el corto plazo, capacitación en el mediano plazo y biotecnología en el largo plazo.
Las consideraciones anteriores nos obligan a preguntarnos si es realmente la agricultura el camino hacia el desarrollo, porque como dice Alvin Toffler, la pregunta correcta suele ser más importante que la respuesta correcta a la pregunta equivocada.
Al tener dimensiones técnicas, políticas y sociales, la descentralización es ante todo una Opción Estratégica dirigida a maximizar el desarrollo nacional en las dimensiones territorial, económica y social.
El proceso de descentralización no se agota con la transferencia de atribuciones y responsabilidades a organizaciones e instituciones subnacionales para que éstas ejecuten y administren servicios.
En primer lugar, un gobierno local debe tener facultad y capacidad de formular políticas, planes y orientaciones programáticas para la acción.
Un segundo elemento es la gestión propiamente tal. La traducción de los lineamientos programáticos en acciones, inversiones, incentivos a la inversión privada, programas, proyectos, reglamentos y otros requiere de ciertas capacidades críticas: La de formular y desarrollar estudios, diagnósticos, planes de trabajo, presupuestos, proyectos evaluados, análisis de impacto ambiental y otros; la de informar y seguir el trabajo de gobierno; la de coordinar el accionar local con otras agencias, la comunidad, reparticiones y niveles de gobierno; las de ejecución; las de monitoreo y seguimiento, y las de comunicación.
Un Banco de Proyectos que modifique la unidad presupuestal desde partida hacia proyecto puede ser crucial.
La tercera dimensión de un gobierno regional radica en la gobernabilidad, por lo que se entiende las modalidades de relación que se establecen entre el gobierno local y los gobernados, entre las autoridades y la ciudadanía. Esta apunta, al estilo de gobierno, a la forma de llevar adelante la acción y por ello se trata de una dimensión claramente política en donde la relación esperada es la del gobernante hacia la ciudadanía y viceversa sin interferencias de intereses subalternos.

(*) Profesor de la UDL