jueves, 7 de octubre de 2010

El sueño del Celta, Mario Vargas Llosa

Mario Vargas Llosa
El sueño del celta
ALFAGUARA HISPANICA
Para Álvaro, Gonzalo y Morgana.
Y para Josefina, Leandro,
Ariadna, Aitana, Isabella y Anaís.
Cada uno de nosotros es, sucesivamente, no uno,
sino muchos. Y estas personalidades sucesivas, que
emergen las unas de las otras, suelen ofrecer entre sí
los más raros y asombrosos contrastes.
josé enrique rodó
Motivos de Proteo
El Congo
I
Cuando abrieron la puerta de la celda, con el chorro
de luz y un golpe de viento entró también el ruido de
la calle que los muros de piedra apagaban y Roger se despertó,
asustado. Pestañeando, confuso todavía, luchando
por serenarse, divisó, recostada en el vano de la puerta, la
silueta del sheriff. Su cara flácida, de rubios bigotes y ojillos
maledicentes, lo contemplaba con la antipatía que nunca
había tratado de disimular. He aquí alguien que sufriría si
el Gobierno inglés le concedía el pedido de clemencia.
—Visita —murmuró el sheriff, sin quitarle los ojos
de encima.
Se puso de pie, frotándose los brazos. ¿Cuánto había
dormido? Uno de los suplicios de Pentonville Prison era no
saber la hora. En la cárcel de Brixton y en la Torre de Londres
escuchaba las campanadas que marcaban las medias
horas y las horas; aquí, las espesas paredes no dejaban llegar
al interior de la prisión el revuelo de las campanas de las
iglesias de Caledonian Road ni el bullicio del mercado de
Islington y los guardias apostados en la puerta cumplían
estrictamente la orden de no dirigirle la palabra. El sheriff
le puso las esposas y le indicó que saliera delante de él. ¿Le
traería su abogado alguna buena noticia? ¿Se habría reunido
el gabinete y tomado una decisión? Acaso la mirada del
sheriff, más cargada que nunca del disgusto que le inspiraba,
se debía a que le habían conmutado la pena. Iba caminando
por el largo pasillo de ladrillos rojos ennegrecidos por la
suciedad, entre las puertas metálicas de las celdas y unos
muros descoloridos en los que cada veinte o veinticinco
pasos había una alta ventana enrejada por la que alcanzaba
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a divisar un pedacito de cielo grisáceo. ¿Por qué tenía tanto
frío? Era julio, el corazón del verano, no había razón para
ese hielo que le erizaba la piel.
Al entrar al estrecho locutorio de las visitas, se afligió.
Quien lo esperaba allí no era su abogado, maître George
Gavan Duffy, sino uno de sus ayudantes, un joven rubio
y desencajado, de pómulos salientes, vestido como un petimetre,
a quien había visto durante los cuatro días del
juicio llevando y trayendo papeles a los abogados de la
defensa. ¿Por qué maître Gavan Duffy, en vez de venir en
persona, mandaba a uno de sus pasantes?
El joven le echó una mirada fría. En sus pupilas
había enojo y asco. ¿Qué le ocurría a este imbécil? «Me
mira como si yo fuera una alimaña», pensó Roger.
—¿Alguna novedad?
El joven negó con la cabeza. Tomó aire antes de
hablar:
—Sobre el pedido de indulto, todavía —murmuró,
con sequedad, haciendo una mueca que lo desencajaba
aún más—. Hay que esperar que se reúna el Consejo de
Ministros.
A Roger le molestaba la presencia del sheriff y del
otro guardia en el pequeño locutorio. Aunque permanecían
silenciosos e inmóviles, sabía que estaban pendientes
de todo lo que decían. Esa idea le oprimía el pecho y dificultaba
su respiración.
—Pero, teniendo en cuenta los últimos acontecimientos
—añadió el joven rubio, pestañeando por primera
vez y abriendo y cerrando la boca con exageración—,
todo se ha vuelto ahora más difícil.
—A Pentonville Prison no llegan las noticias de
afuera. ¿Qué ha ocurrido?
¿Y si el Almirantazgo alemán se había decidido por
fin a atacar a Gran Bretaña desde las costas de Irlanda?
¿Y si la soñada invasión tenía lugar y los cañones del Káiser
vengaban en estos mismos momentos a los patriotas
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irlandeses fusilados por los ingleses en el Alzamiento de
Semana Santa? Si la guerra había tomado ese rumbo, sus
planes se realizaban, pese a todo.
—Ahora se ha vuelto difícil, acaso imposible, tener
éxito —repitió el pasante. Estaba pálido, contenía su indignación
y Roger adivinaba bajo la piel blancuzca de su tez su
calavera. Presintió que, a sus espaldas, el sheriff sonreía.
—¿De qué habla usted? El señor Gavan Duffy estaba
optimista respecto a la petición. ¿Qué ha sucedido
para que cambiara de opinión?
—Sus diarios —silabeó el joven, con otra mueca
de disgusto. Había bajado la voz y a Roger le costaba trabajo
escucharlo—. Los descubrió Scotland Yard, en su
casa de Ebury Street.
Hizo una larga pausa, esperando que Roger dijera
algo. Pero como éste había enmudecido, dio rienda suelta
a su indignación y torció la boca:
—Cómo pudo ser tan insensato, hombre de Dios
—hablaba con una lentitud que hacía más patente su rabia—.
Cómo pudo usted poner en tinta y papel semejantes
cosas, hombre de Dios. Y, si lo hizo, cómo no tomó la
precaución elemental de destruir esos diarios antes de ponerse
a conspirar contra el Imperio británico.
«Es un insulto que este imberbe me llame “hombre
de Dios”», pensó Roger. Era un maleducado, porque a
este mozalbete amanerado él, cuando menos, le doblaba
la edad.
—Fragmentos de esos diarios circulan ahora por
todas partes —añadió el pasante, más sereno, aunque siempre
disgustado, ahora sin mirarlo—. En el Almirantazgo,
el vocero del ministro, el capitán de navío Reginald Hall
en persona, ha entregado copias a decenas de periodistas.
Están por todo Londres. En el Parlamento, en la Cámara
de los Lores, en los clubes liberales y conservadores, en las
redacciones, en las iglesias. No se habla de otra cosa en la
ciudad.
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Roger no decía nada. No se movía. Tenía, otra vez,
esa extraña sensación que se había apoderado de él muchas
veces en los últimos meses, desde aquella mañana gris y
lluviosa de abril de 1916 en que, aterido de frío, fue arrestado
entre las ruinas de McKenna’s Fort, en el sur de Irlanda:
no se trataba de él, era otro de quien hablaban, otro
a quien le ocurrían estas cosas.
—Ya sé que su vida privada no es asunto mío, ni del
señor Gavan Duffy ni de nadie —añadió el joven pasante,
esforzándose por rebajar la cólera que impregnaba su voz—.
Se trata de un asunto estrictamente profesional. El señor
Gavan Duffy ha querido ponerlo al corriente de la situación.
Y prevenirlo. La petición de clemencia puede verse comprometida.
Esta mañana, en algunos periódicos ya hay protestas,
infidencias, rumores sobre el contenido de sus diarios. La
opinión pública favorable a la petición podría verse afectada.
Una mera suposición, desde luego. El señor Gavan Duffy lo
tendrá informado. ¿Desea que le transmita algún mensaje?
El prisionero negó, con un movimiento casi imperceptible
de la cabeza. En el acto, giró sobre sí mismo, encarando
la puerta del locutorio. El sheriff hizo una indicación
con su cara mofletuda al guardia. Éste corrió el pesado
cerrojo y la puerta se abrió. El regreso a la celda le resultó
interminable. Durante el recorrido por el largo pasillo de
pétreas paredes de ladrillos rojinegros tuvo la sensación
de que en cualquier momento tropezaría y caería de bruces
sobre esas piedras húmedas y no volvería a levantarse.
Al llegar a la puerta metálica de la celda, recordó: el día
que lo trajeron a Pentonville Prison el sheriff le dijo que
todos los reos que ocuparon esta celda, sin una excepción,
habían terminado en el patíbulo.
—¿Podré tomar un baño, hoy? —preguntó, antes
de entrar.
El obeso carcelero negó con la cabeza, mirándolo
a los ojos con la misma repugnancia que Roger había advertido
en la mirada del pasante.
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—No podrá bañarse hasta el día de la ejecución
—dijo el sheriff, saboreando cada palabra—. Y, ese día,
sólo si es su última voluntad. Otros, en vez del baño, prefieren
una buena comida. Mal negocio para Mr. Ellis,
porque entonces, cuando sienten la soga, se cagan. Y dejan
el lugar hecho una mugre. Mr. Ellis es el verdugo, por si
no lo sabe.
Cuando sintió cerrarse la puerta a sus espaldas, fue
a tumbarse boca arriba en el pequeño camastro. Cerró los
ojos. Hubiera sido bueno sentir el agua fría de ese caño
enervándole la piel y azulándola de frío. En Pentonville
Prison, los reos, con excepción de los condenados a muerte,
podían bañarse con jabón una vez por semana en ese
chorro de agua fría. Y las condiciones de las celdas eran
pasables. En cambio, recordó con un escalofrío la suciedad
de la cárcel de Brixton, donde se había llenado de piojos
y pulgas que pululaban en el colchón de su camastro y le
habían cubierto de picaduras la espalda, las piernas y los
brazos. Procuraba pensar en eso, pero una y otra vez volvían
a su memoria la cara disgustada y la voz odiosa del
rubio pasante ataviado como un figurín que le había enviado
maître Gavan Duffy en vez de venir él en persona
a darle las malas noticias.

Un Peruano Universal, The Economist

A universal Peruvian
Oct 7th 2010, 17:02 by M.R. | LONDON
IT HAD seemed inevitable that Mario Vargas Llosa was condemned to join the list of great writers never to receive the Nobel prize, while many of lesser talent but more fashionable views were honoured. So this year’s award is welcome, if overdue, recognition for the most accomplished living Latin American novelist and writer.
In its citation, the committee commends Mr Vargas Llosa for “his cartography of structures of power and his trenchant images of the individual’s resistance, revolt, and defeat.” These themes are treated most powerfully in what are perhaps his two finest novels, written more than three decades apart. “Conversation in the Cathedral”, an early work of astonishing maturity, is set in Peru in the 1950s during a military dictatorship. “The Feast of the Goat”, published in 2000 (and reviewed by The Economist), explores the cruel regime of General Trujillo in the Dominican Republic. While novels about dictators are a staple of Latin American literature, Mr Vargas Llosa took the genre beyond political denunciation, crafting subtle studies of the psychology of absolute power and its corruption of human integrity. These are themes he returns to in his latest book, "El Sueño del Celta" (“The Dream of the Celt”), a novel about Roger Casement, an Anglo-Irish diplomat and early crusader for human rights, which is published in Spanish this month.
Born in Arequipa in southern Peru in 1936, Mr Vargas Llosa’s early works are rich with the flavours and injustices of his native country. “La Ciudad y los Perros”, whose poorly chosen title in English is “The Time of the Hero”, is a clammily claustrophobic fictional account of the author’s unhappy experience as a teenager in Lima’s Military College. His complex and contradictory feelings about Peru are a constant strand in his work, but his themes and increasingly his subjects are universal. Another recurring theme is the search for utopia, and its often tragic consequnces, political or personal, which he explores in different ways in “The War of the End of the World”, “The Real Life of Alejandro Mayta” and “The Way to Paradise”, a study in counterpoint of the lives of Paul Gauguin, a painter, and his Franco-Peruvian grandmother, Flora Tristán, an early feminist (reviewed by The Economist).
Mr Vargas Llosa’s prose lacks the poetic intensity of Gabriel Garcia Marquez, his Colombian near-contemporary (and the last South American* writer to win the Nobel, in 1982). But he more than makes up for this with his greater intellectual depth, subtlety and authorial rigour. His books are meticulously researched and carefully crafted. He writes every morning, and corrects his manuscripts three times, using different coloured ink. His style shows the influence of Flaubert and Sartre, but also the Spanish picaresque tradition. He is extraordinarily versatile and prolific. His novels include lighter, comic works, such as the autobiographical “Aunt Julia and the Scriptwriter” and the recent “The Bad Girl”. But he has also written plays, works of literary criticism and political essays, as well as a longstanding fortnightly column in Spain’s El País newspaper.
A youthful enthusiasm for the Cuban revolution quickly gave way in Mr Vargas Llosa to a trenchant liberalism. This often made him unpopular in Latin America. He was equally critical of Fidel Castro and of Peru’s conservative strongman, Alberto Fujimori. He abhors the nationalism that is the default tool of so many Latin American politicians, and espouses a universal humanism. His passionate belief in the cause of liberty led him into active politics. In 1990 he ran for president of Peru. Fortunately for the cause of literature, he lost. Once a polarising national figure, he is now universally respected as the country’s moral conscience. As well as a great novelist, Mr Vargas Llosa has become Latin America’s most influential liberal thinker. Now 74, he shows no sign of slowing down.

sábado, 25 de septiembre de 2010

David Fischman en Chiclayo

DAVID FISCHMAN EN CHICLAYO
Por: Jesús Castillo More
Profesor de la Universidad de Lambayeque.
“El verdadero líder es aquél que tiene un poder interno generado por su propio desarrollo emocional y espiritual. No busca liderar para obtener el poder; por el contrario, usa su propio poder interno para liderar con sabiduría y servir a los demás.”
Esta es la carta de presentación de David Fischman, autor de los libros El Camino del Líder, El Espejo del Líder, El Secreto de las Siete Semillas, El Líder Transformador y El Líder Interior; que invitado por la Universidad de Lambayeque, estará en Chiclayo el viernes 22 de Octubre próximo, para ofrecernos la Conferencia Taller “La Alta Rentabilidad de la Felicidad”.
En El Camino del Líder, publicado hace una década, Fischman ya nos enseñaba que el líder debe hacer explícito lo que es importante para él; debe manifestar cuáles son sus valores y actuar basado en ellos. Los valores son absolutos y relativos. Los primeros son inherentes al ser humano: no cambian y son los principios universales. Rigen la interrelación de las personas: Honestidad, Respeto, Justicia y Amor. Los valores relativos varían de persona a persona. Cambian en el tiempo según la situación: Eficiencia, Ahorro, Orden. En un territorio cambiante, los mapas devienen obsoletos. En cambio, una brújula, nos da la dirección correcta para cada decisión. Los valores relativos son como el mapa; los valores absolutos o principios, son como la brújula. Son los principios los que señalan siempre el verdadero norte, para evitar disonancias entre lo que se dice y lo que se hace. Para formar personas, obviamente hay que actuar como personas!
En el epílogo de El Camino del Líder, Fischman concluye que servir a los demás es un camino para encontrar a Dios. “Cuando servimos, nos llenamos de alegría. Cuando servimos, estamos actuando como si no hubiera separación entre nosotros. Servir nos conecta con Dios, nos da felicidad y salud”
En El Líder Transformador, Fischman sostiene que éste orienta sus esfuerzos precisamente hacia causas trascendentales: el desarrollo de las personas y de su entorno. “Lo notable del liderazgo transformador consiste en movilizar a las personas hacia causas que tienen un significado mayor que uno mismo, hacia principios que mejoren el mundo”. En “El Líder Interior”, Fischman aborda el liderazgo personal; pues “No podemos ser verdaderos líderes transformadores si, primero, nosotros mismos no evolucionamos como personas”. “En mis anteriores escritos, he comentado sobre la importancia del liderazgo personal, enfatizando en temas como la autoestima, la creatividad, la ética, entre otros. En El Líder Interior profundizo, además, en los temas del conocimiento de uno mismo, del poder de la actitud en la vida, de la inteligencia espiritual y de la comunicación.”
Esperemos que reflexiones nos trae el experto en liderazgo David Fischman, en su Conferencia Taller “La Alta Rentabilidad de la Felicidad”, que tendrá lugar, previa inscripción, en la explanada de la Universidad de Lambayeque, el viernes 22 de Octubre a las 7pm.

viernes, 24 de septiembre de 2010

Los doce pilares de la competitividad I

LOS DOCE PILARES DE LA COMPETITIVIDAD (I)

Por: Jesús Castillo More
Profesor de la Universidad de Lambayeque (UDL)

Bajo la conducción del renombrado economista Español Xavier Sala-i-Martin, de la Universidad de Columbia, The World Economic Forum acaba de publicar el Informe de Competitividad Global 2010-2011, donde tras el análisis de 100 indicadores para 139 países, se ofrece información detallada del potencial productivo de las naciones y se establece un ranking mundial de competitividad encabezado por Suiza y Suecia.
El informe, contribuye al entendimiento de los factores clave que determinan el crecimiento económico, ayuda a explicar por qué algunos países son más exitosos que otros en elevar los niveles de ingreso y oportunidades para sus respectivas poblaciones, y ofrece a los que toman decisiones políticas y líderes empresariales, una importante herramienta en la formulación de mejores políticas económicas y reformas institucionales.
Por más de 30 años, el Foro Económico Mundial ha brindado esta información, y desde el año 2005, ha basado su análisis en el Índice Global de Competitividad (GCI), que es un índice altamente exhaustivo para medir la competitividad nacional, que captura los fundamentos micro y macroeconómicos de la competitividad nacional.
El Foro, define competitividad como el conjunto de instituciones políticas y factores que determinan el nivel de productividad de un país.
El nivel de productividad, a su vez, establece el nivel sustentable de prosperidad que puede ser ganada por la economía de un país. En otras palabras, economías más competitivas, tienden a ser capaces de generar niveles de ingreso más altos para sus habitantes.
El nivel de productividad también determina las tasas de retorno obtenidas por inversiones (física, humana y tecnológica) en un país. Debido a que estas tasas de retorno son las determinantes fundamentales de la tasa de crecimiento de la economía, una economía más competitiva es aquella que crece más rápido en el mediano y largo plazo.
El concepto de competitividad involucra así componentes estáticos y dinámicos: aunque la productividad de un país, claramente determina su capacidad para sostener un alto nivel de ingreso, es también una de las determinantes centrales de los retornos de la inversión, que es uno de los factores clave que explican un crecimiento potencial de la economía.
La economía peruana creció en promedio 6.7% entre los años 2002 y 2009 y se espera crezca 6,3% el presente año. El Foro, considera que este buen resultado es consecuencia de una acertada política macroeconómica seguida en la última década, liberalización de sus mercados de bienes y servicios, esfuerzos por alentar el comercio interno y externo, lo que le ha permitido escalar en el ranking desde el puesto 78 del año pasado al 73 ahora. Sin embargo, señala el Foro, el Perú enfrenta desafíos a la competitividad que deben ser enfrentados mediante mejoras en el pobre ambiente institucional, mejorando la calidad y acceso al sistema educativo en todos los niveles, reformar la capacidad para absorber tecnología y generar innovación.
El Foro, clasifica los países en tres etapas del desarrollo. En la primera están países como Etiopía, Bangladesh, Ghana, Nigeria, Uganda, India, Pakistán, Bolivia y Nicaragua. En la segunda etapa está Perú junto con Argentina, Brasil, China, Colombia, Ecuador, México, Sudáfrica y Panamá. Chile, que se mantiene en el puesto 30 del ranking, está en transición de la etapa 2 a la 3 junto con Uruguay y Portugal.
En la etapa 3 están posesionados Suiza, Suecia, Canadá, Francia, Alemania, Japón, Australia, Nueva Zelanda y Estados Unidos, que con la reciente crisis mundial sufrió un bajón en su ubicación al pasar del puesto 2 al 4. España pasó del puesto 33 al 42. Entre los países menos competitivos, Venezuela ha pasado del puesto 113 al 122, Ecuador está en el 105, Bolivia 108 y Nicaragua en el 112.
Hay muchos determinantes de la productividad y competitividad de un país que son capturados por el GCI y agrupados en doce pilares básicos. En el próximo artículo abordaré cada uno de éstos, que precisamente serán discutidos ampliamente bajo el título “Economía Mundial, Integración Subregional y Competitividad Nacional” en el XIX Congreso Nacional de Economistas del Perú, que organizado por el Colegio de Economistas de Piura y Tumbes, tendrá lugar del jueves 14 al sábado 16 de Octubre en el Club Grau de Piura.

Los doce pilares de la competitividad

LOS DOCE PILARES DE LA COMPETITIVIDAD (II)
Jesús Castillo More
Profesor de la Universidad de Lambayeque (UDL)

El Índice Global de Competitividad (GCI) considera cien indicadores para medir la competitividad de un país, agrupados en doce pilares que a su vez clasifica en: Requerimientos Básicos, claves para movilizar los factores de producción de la economía: Instituciones, Infraestructura, Ambiente Macroeconómico y Salud con educación primaria.
Impulsores de Eficiencia: Educación superior, Eficiencia de bienes y mercados, Eficiencia en el mercado de trabajo, Desarrollo de mercados financieros, Capacidad tecnológica, Tamaño del mercado.
Factores de Innovación y Modernización: Modernización empresarial, Innovación.
Estos doce pilares no son independientes: tienden a reforzarse entre si y la debilidad de un área a menudo tiene impacto negativo en otras áreas.
El ambiente institucional está determinado por el entorno legal y administrativo, dentro del cual los individuos, empresas y gobierno interactúan para generar ingreso y riqueza en la sociedad. La calidad de las instituciones tiene un fuerte peso sobre la competitividad y el crecimiento, esto influye las decisiones de inversión y la organización de la producción y juega un rol clave en las formas en que las sociedades distribuyen los beneficios y asumen los costos de desarrollar estrategias y políticas.
Contar con una Infraestructura extensiva y eficiente es crucial para asegurar el funcionamiento efectivo de la economía. Una infraestructura bien desarrollada reduce el efecto de la distancia entre regiones, integrando el mercado nacional, conectándolo a bajo costo a otros mercados en otras regiones y países. Modos efectivos de transporte, incluyendo la calidad de las carreteras, ferrocarriles, puertos, aeropuertos ayudan a los empresarios a lograr que sus bienes y servicios lleguen a mercados en forma segura y rápida y facilitan la movilidad de los trabajadores.
Aunque es cierto que la estabilidad macroeconómica por si sola no puede incrementar la productividad de un país, también es cierto que un descalabro macroeconómico perjudica la economía. Un déficit fiscal limita la capacidad futura del gobierno para reaccionar y prevenir un ciclo o crisis económica, asimismo la inflación es un estorbo.
Respecto a la salud y educación primaria, la educación básica aumenta la eficiencia de cada trabajador. La ausencia de educación básica puede convertirse en una restricción a los negocios y al desarrollo, haciendo difícil para las empresas movilizar la cadena de valor para producir bienes más sofisticados por falta de mano de obra calificada.
La economía globalizada de hoy, requiere que los países cuenten con trabajadores bien entrenados con educación y adiestramiento superior, que sean capaces de adaptarse rápidamente a un ambiente cambiante y a las necesidades del sistema de producción.
Se necesita eficiencia en la producción de bienes y en el mercado, las medidas proteccionistas devienen contraproducentes porque reducen la actividad económica agregada.
La eficiencia y flexibilidad del mercado de trabajo son cruciales para asegurar que los trabajadores sean asignados a su uso más eficiente en la economía, con las remuneraciones que les corresponde de acuerdo a su aporte a la producción de bienes y servicios, con los incentivos necesarios para motivarlos y dar su mejor esfuerzo en el trabajo. En consecuencia, los mercados de trabajo deben tener flexibilidad para desplazar trabajadores de una actividad a otra rápidamente.
Un sector financiero eficiente, asigna los recursos ahorrados interna y externamente a su uso más productivo. El sistema bancario debe ser transparente, los mercados financieros requieren regulación adecuada para proteger a los ahorristas e inversionistas.
En el mundo globalizado de hoy, la tecnología se ha convertido en un importante elemento para que las empresas compitan y prosperen. Las tecnologías de información y comunicación (TIC), se han convertido en el adalid de nuestro tiempo. Que la tecnología usada haya sido desarrollada o no en el país, es irrelevante para el objetivo de elevar la productividad. Es importante señalar que el nivel de tecnología disponible en un país necesita distinguirse de la capacidad del país para innovar y expandir las fronteras del conocimiento.
El tamaño del mercado afecta la productividad porque los grandes mercados permiten a las empresas aprovechar las economías de producción a gran escala.
Cuando los oferentes de un sector productivo están interconectados en grupos geográficamente vecinos, (Clusters), la eficiencia se eleva, se crean mayores oportunidades de innovación y se reducen las barreras para la entrada de nuevas empresas.
Finalmente, en el largo plazo, los estándares de vida pueden ser impulsados solo por la innovación tecnológica. Aunque los países menos desarrollados pueden todavía mejorar su productividad adaptando tecnologías existentes, o haciendo mejoras, para aquellos que han alcanzado la etapa de innovación del desarrollo, esto ya no es suficiente para aumentar la productividad. Esto significa invertir lo suficiente en investigación y desarrollo (I&D), especialmente en el sector privado; la presencia de instituciones de investigación de alta calidad científica, colaboración extensiva en investigación entre las universidades y la industria, que incluya la protección de la propiedad intelectual como única forma de mantener a los genios trabajando.

domingo, 15 de agosto de 2010

RENTABILIDAD EN SOLES, DÓLARES, O EUROS
Jesús Castillo More (*)
El tipo de cambio es el precio en moneda nacional de una moneda extranjera. Este precio se establece por fuerzas de demanda y oferta de moneda extranjera, que están determinadas a su vez por la cuenta corriente (Balanza Comercial: exportaciones menos importaciones), y la cuenta de capital o financiera de la Balanza de Pagos (entrada o salida de activos financieros y dinero extranjero).
Bajo un sistema de tipo de cambio fijo, el Banco Central está dispuesto a comprar o vender la moneda extranjera que sea necesaria para mantener el precio establecido, a costa de aumento o pérdida de sus reservas internacionales. Si éstas se le agotan, el Banco Central decreta un tipo de cambio más alto, con lo que la moneda nacional se devalúa. En el caso contrario, se puede decretar una revaluación de la moneda nacional.
Con tipo de cambio flexible, el mercado de divisas es libre, con lo que la moneda nacional se puede apreciar o depreciar según lo que suceda con el tipo de cambio. Un alza en el tipo de cambio, es decir en el precio de la moneda extranjera, es una depreciación de la moneda nacional. Lo que está pasando ahora en el Perú es lo contrario: el sol se está apreciando respecto al dólar y al euro, como consecuencia de una mayor oferta de moneda extranjera.
El Banco Central de Reserva del Perú (BCR), sigue una política de tipo de cambio flexible con intervención, para evitar que éste sobrepase un techo o un piso. Si el tipo de cambio cae en exceso, el BCR entra a comprar dólares y si sube en exceso entra a vender. Su objetivo es mantener estable el tipo de cambio dentro de los límites establecidos.
Además de un superávit en la Balanza Comercial, el ingreso de moneda extranjera al Perú tiene lugar vía la cuenta de Capitales, originada en las diferentes tasas de interés determinadas en los mercados monetarios de Estados Unidos y Europa, respecto a la tasa de interés vigente en el Perú.
Si la tasa de interés del exterior es mayor que la nacional, hay una presión para la salida de moneda extranjera del país en busca de esa mayor rentabilidad. La situación actual es al revés, lo que explica la llegada masiva de dinero extranjero, que presiona para una apreciación del sol, que el BCR intenta impedir comprando moneda extranjera, con lo que la cantidad de soles en circulación aumenta, provocando presiones inflacionarias que tratan de ser absorbidas elevando las tasas de encaje.
Para comparar la rentabilidad de los depósitos en soles, dólares o euros, se necesitan dos datos: Primero, la tasa de interés en soles, dólares y en euros. Segundo, la variación esperada del tipo de cambio del sol respecto al dólar y al euro. Para saber si conviene depositar en soles, en dólares o en euros, la pregunta es: Si usamos soles para tener un depósito en soles, dólares o euros ¿Cuántos soles tendremos dentro de un año? Esto nos permite comparar el monto en soles hoy con el monto en soles dentro de un año.
El procedimiento para responder esta pregunta es: En primer lugar usamos el tipo de cambio actual del dólar y del euro, para calcular el precio en soles de un depósito en dólares o en euros. En segundo lugar, usamos la tasa de interés en soles, dólares o en euros, para determinar la cantidad de soles, dólares o euros que obtendremos después de un año de nuestro depósito inicial medido en soles. Finalmente, usamos el tipo de cambio esperado dentro de un año para calcular el valor en soles de los depósitos en dólares o euros, para poder apreciar la diferencia.
Dado el tipo de cambio actual de S/.2.8 soles por dólar, este es el precio en soles de un depósito de un dólar. Después de un año, el depósito en dólares al 2% de interés dará $1.02 dólares. Como no sabemos cuál será el tipo de cambio vigente dentro de un año, aquí entra a tallar el riesgo. Si se espera que el sol se aprecie respecto al dólar, de modo que dentro de un año el tipo de cambio sea de 2.7, estamos anticipando que dentro de un año el valor en soles del depósito en dólares será de 2.7 soles multiplicado por 1.02 dólares igual 2.754 soles. En este caso tenemos una rentabilidad negativa por ahorrar en dólares que resulta ser de (2.754 – 2.8)/2.8 = - 1.64% al año. La rentabilidad en soles es mayor vía mayor tasa de interés del sol y vía depreciación del dólar y apreciación del sol. Solo restaría que usted ubique cual de los intermediarios financieros le ofrece la más alta tasa de interés en soles por su dinero. Igual procedimiento se sigue para el euro.
(*) Profesor de la Universidad de Lambayeque (UDL).

sábado, 17 de julio de 2010

Panorama Economico Internacional y del Peru, por Ricardo Lago

Panorama económico internacional y del Perú
17 de Julio del 2010





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LIMA | Panorama internacional. Desde que estalló la crisis, el periodismo económico ha venido focalizando secuencialmente problemas concretos: primero la contaminación planetaria de las hipotecas basura de EE.UU.; luego los pánicos bancarios y bursátiles y posteriores rescates con dinero público; a continuación la inyección monetaria contra la deflación y el neo-keynesianismo contra la recesión; ahora la crisis de solvencia soberana de los países europeos. En definitiva, vivimos en un continuo apagafuegos corriendo de un árbol a otro y a veces perdemos la perspectiva del devenir en el bosque entero.

El problema de fondo es el mal estado de las hojas de balance del sector público, familias e intermediarios financieros en casi todos los países desarrollados. Crisis típicas en la fase final de periodos prolongados de innovación y prosperidad. En el mejor de los casos, recomponer las hojas de balance llevará tiempo y requiere menos consumo, más ahorro privado, más impuestos y menos gasto público. Y en el peor de los casos, suspensiones de pagos e inflación alta. Los indicadores y las bolsas nos dicen que se está agotando la recuperación raquítica y renqueante de los últimos 12 meses. No hay salida fácil ni rápida. Estamos en la fase contractiva de uno de esos ciclos largos que describieron los economistas Schumpeter y Kuznets.

Bolsas. Nos "leen las cartas". La Bolsa de Shanghái no ha levantado cabeza desde la corrección de agosto del 2009. Mal presagio, pues es la economía china la que tira del carro. Las bolsas de EE.UU. y europeas parecen haber entrado en un nuevo mercado del Oso (o bajista), al haber caído ambos índices Dow-Jones industrial y Dow-Jones Transporte debajo de los niveles mínimos registrados en la corrección de principios de junio (la señal que propuso Charles Dow a principios del siglo XX). Es decir, el mercado alcista reciente habría durado 15 meses desde marzo del 2009. El analista Mark Hulbert nos recordaba hace unas semanas que desde 1900 han habido 33 mercados alcistas de ciclo corto (y tan sólo 3 de ciclo largo). De los 33, 13 han durado no más de 15 meses. Si analizamos los 20 que han excedido los 15 meses y comparamos el promedio de las valoraciones (relación de precio-utilidad o PE ratio), la bolsa de EE.UU. estaría ya sobrevaluada entre 15% y 20%. Seguimos en un mercado bajista de ciclo largo. La caída de las bolsas arrastrará al cobre y otros metales no preciosos. Mi pronóstico para el cobre es de 2 a 2.5 dólares la libra antes de junio del 2011.

Monedas. Hoy el dinero huye de Europa por temor a que se resquebraje la Zona Euro y se va a bonos del Tesoro de EE.UU., pero el aterrizaje en dólares no es final de viaje sino sólo "parada y fonda". La razón es que la deuda pública bruta de EE.UU. ya está en el entorno del 100% del PBI, y dados los déficits presupuestales actuales y previsibles, en pocos años se acercaría al nivel máximo histórico de 120% del PBI de la segunda post-guerra. Japón, con una deuda de 200% del PBI, tampoco es destino atractivo. A la larga no puede haber moneda fuerte emitida por país alguno sobreendeudado y con finanzas públicas débiles. Así que ni euro, ni dólar, ni yen, ni la libra. ¿Y qué queda? Pues el oro y otros metales preciosos y el estrechísimo mercado de los dólares canadiense, australiano y neozelandés, la corona noruega, el franco suizo y algunas monedas de emergentes: el yuan chino -que no es convertible-, el real brasileño, el sol peruano, el peso chileno, etc. Conclusión: el oro seguirá subiendo. Mi pronóstico es que lo veremos a 1,500 la onza antes de finales del 2010 y a 2,000 antes de finales del 2011.

Perú. La fortaleza del sol frente al dólar se ha intensificado: en julio, las compras han ascendido a un promedio diario de casi 90 millones de dólares. El Perú está importando presiones inflacionarias del exterior en la forma de entradas de divisas secuela del superávit en cuenta corriente y del ingreso de capitales. Proceso que anticipé en esta columna hace 15 meses. El BCR está haciendo lo imposible para neutralizar la monetización de los dólares, subiendo los encajes, las tasas de interés, y tomando prestado de los bancos. Pero ante la implacable avalancha de dólares, los instrumentos de política monetaria son insuficientes; sólo una caída mayor del dólar y/o un superávit presupuestal podrían hacer el trabajo. Por eso la inflación vuelve a ser problema. Después de dos semestres de inflación cero en el 2009, hemos pasado a una tasa semestral (anualizada) de 2.9% en el primero del 2010, ya superior al 2.7% en el último semestre del gobierno de Toledo.

El PBI de mayo creció a una tasa interanual de 9.2% y estimo que la tasa de junio estaría por encima del 10%. Me mantengo por tanto en mi pronóstico de hace varios meses de que la economía crecerá 8% en el 2010, pero no más del 5% en el 2011, pues anticipo que habrá desaceleración a partir de agosto. Mi pronóstico revisado de inflación para el 2010 es no menos de 4%.

Aráoz. Leo con agrado la posible postulación de la ministra Mercedes Aráoz a la Presidencia. Su desempeño en los tres ministerios económicos clave ha sido muy eficaz y honesto; sabe explicar al público temas difíciles con claridad y sosiego; tiene extraordinarias dotes gerenciales; combina bien la sencillez con una razonable y sana ambición política. Además, amén de conducir con indudable éxito los TLC, tuvo los pantalones para plantarse y renegociar Olmos, subir las gasolinas; para recortar algo el gasto público; no ceder ante presiones salariales excesivas, etc. Aráoz enriquece el paisaje de las presidenciales, eleva el listón, y mi pronóstico es que probablemente pasaría a la segunda vuelta.

Si su candidatura se materializa, la gran pregunta es si su sucesor(a) tendría la visión e inspiraría la confianza suficiente para primar la lucha contra la naciente inflación frente a las inevitables presiones de gasto pre-electorales. Y sin duda si mantendría la aureola de honestidad que ha mostrado Aráoz en su carrera.





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